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Planificar el futuro reproductivo: la criopreservación de óvulos

Recientemente, en los medios de Argentina, salieron varias notas sobre mujeres que han decidido hacer algo para mejorar sus probabilidades de conseguir un embarazo el día de mañana. Mujeres que eligieron planificar su futuro reproductivo y no esperar a que las cosas sucedan espontáneamente (porque a veces no suceden). Mujeres que eligieron aprovechar los avances de la medicina reproductiva e hicieron uso de la criopreservación de ovocitos (es decir, la congelación de óvulos).

¿Qué sucede si no hacemos nada?

A mayor edad de la mujer, menores son las probabilidades de conseguir, con óvulos propios, un bebé sano en casa. Esto sucede porque se reducen las probabilidades de conseguir un embarazo, pero también porque aumentan las probabilidades de tener un aborto espontáneo y las probabilidades de tener un recién nacido con anomalías cromosómicas.
El punto es que los óvulos de las mujeres de 25 años tienen 25 años, y los óvulos de una mujer de 40 años tienen 40 años (a diferencia de los espermatozoides que se producen permanentemente y tienen siempre 60-80 días). Los óvulos, a medida que pasa el tiempo, son menos frecuentemente normales y es por ello que, en mujeres de mayor edad, conseguir un embarazo que termine con un bebé sano en casa, es más difícil. Tener conocimiento sobre esto empodera a las mujeres, les permite elegir sobre qué quieren hacer y cómo desean hacerlo. Les da la posibilidad de tomar decisiones en función de este conocimiento, posibilidad que surge hace pocos años con la aparición de una técnica llamada vitrificación: una manera de congelar en forma más segura y efectiva.

¿Cómo era hasta ahora?

Hasta hace poco tiempo, no se solía planificar el futuro reproductivo. Algunas decían: “me tengo que apurar y tener un hijo ahora porque, después, va a ser más difícil!”…y de esa forma resignaban otras opciones que podían resultarles atractivas (como el desarrollo profesional, laboral, o bien las postergación por no creer que es el momento adecuado). Otras, sin conocer el real impacto del paso del tiempo, decían: “Yo voy a pensar cada paso que doy, así que primero voy a crecer profesional y/o económicamente, o voy a estudiar todo esto que quiero estudiar y, después, una vez que esté estabilizada, buscaré un embarazo.”…y de esa manera, postergaban la maternidad, tal vez, sin darse cuenta que podría llegar a complicarse la búsqueda del embarazo en el futuro. Otras pensaban así: “Yo no quiero ser mamá ahora, así que no voy a buscarlo ya; igualmente, con los avances de la reproducción asistida, cuando quiera tenerlo voy a poder hacerlo.”…y así, se relajaban en los supuestos éxitos de la medicina reproductiva que, pese a haber hecho avances relevantes, no ha podido vencer al paso del tiempo.

Si el tiempo pasa y no se hace nada al respecto, las tasas de embarazo se reducen, aún con tratamientos de fertilización in vitro. Afortunadamente, la ovodonación siempre existe como alternativa y es genial cuando tenemos que hacer uso de ella. Sin embargo, cuando las cosas se planifican, se puede contar con más opciones, con alternativas que nos ofrezcan más libertad para elegir.

¿En qué cambiaron las cosas ahora?

La vitrificación de óvulos es una técnica que dejó de ser nueva, para ser algo que se realiza a diario en los centros de reproducción asistida. Es una técnica que permite planificar. Y planificar nos permite elegir más y mejor. Los planes no siempre funcionan, pero tener más planes nos da lugar a poder elegir, y eso siempre es bueno.

Hoy las mujeres pueden preguntarse si tienen ganas de buscar un embarazo ahora o en el futuro. Y si la respuesta no es “ahora”, pueden darse la oportunidad de contar con óvulos propios de la edad actual para que, cuando su edad sea mayor, tengan la oportunidad de tener mejores chances de éxito.

Planificar el futuro reproductivo empieza a ser muy usual. Y eso está bien, porque reduce las probabilidades de no conseguir un embarazo en el futuro, y reduce el riesgo de tener un bebé con anomalías cromosómicas también. El tema es que para planificar hay que ponerse a pensar en el tema. Y eso, a veces, no es fácil. ¿Cómo hace una mujer de 25-30 años para pensar en un embarazo a futuro si aún no tiene ni ganas de ser mamá? ¿Si muchas veces no está ni siquiera en una relación de pareja estable? ¿Si tiene la cabeza puesta en el trabajo, los estudios o sus cuestiones personales?

Esto de planificar está empezando a resultar más habitual en mujeres que rondan los 35 años…de alguna manera sienten la cercanía de la decisión, y se ha hecho vox populi que a partir de los 35 años la fertilidad se reduce (cabe mencionar acá que este número es ilustrativo y que los cambios se pueden producir antes o después, y suelen ser graduales). Inclusive hay muchas mujeres que actualmente recurren a la criopreservación de óvulos entre los 35 y los 40 años, lo cual es absolutamente apropiado. Sin embargo, si se pudiera recomendar, como cualquier planificación debería hacerse antes de que sucedan los eventos no deseados. Es decir, se planifica antes de necesitarlo porque, cuando se necesita, muchas veces ya no se puede hacer o no sale tan bien. Y para ello hay que planificar a edades más tempranas: algunos proponen entre los 30 y 35 años y, otros, inclusive antes, casi para cualquier mujer entre 25 y 30 años.

¿Cómo se hace la congelación de óvulos?

La criopreservación de óvulos es una técnica relativamente simple en un laboratorio preparado (y con embriólogos bien formados). Estratégicamente tiene dos etapas. La primera es la etapa en la cual se estimula la ovulación y se sacan los óvulos para congelar. La segunda etapa suele ser unos años más adelante, cuando se descongelan dichos óvulos, se realiza la fertilización in vitro, y se transfieren los embriones para buscar el embarazo. Entre ambas etapas no hay un tiempo máximo recomendable, así que no hay apuro para usarlos. Cuanto antes se congelen los óvulos, mejores serán las probabilidades de que alguno de ellos pueda estar en condiciones de ser fecundado y finalmente formar un embrión que se implante.

El proceso de estimulación ovárica dura aproximadamente 10-14 días, utilizando medicación para la estimulación, realizando algunos controles ecográficos y realizando la punción de los ovarios en quirófano (con anestesia, de modo tal que no duele). Es un proceso que puede resultar sencillo si se lo realiza bien acompañado por el médico y la familia.

En resumen, la criopreservación, congelación o vitrificación de óvulos (u ovocitos), como queramos llamarla, es una técnica que es moderna, efectiva,  y que muchas mujeres están empezando a usar como una forma de darse una oportunidad adicional en el futuro. Para esto se necesita sentarse a pensar más allá del ahora, más allá del presente. Pero cuando se consigue pensar en lo que va a venir, entonces la congelación de óvulos surge como una alternativa excepcional.

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Dr. Demián Glujovsky en CEGYR
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