ES

Cómo leer el reporte Gardner del blastocisto

Te llega un mensaje que dice “Tenés un blastocisto 4AA y dos 3BB”. La clasificación Gardner del blastocisto es el sistema que está detrás de esos números. Sin contexto, no dice nada. Con contexto, dice un poco más — y este artículo te lo da.

El sistema Gardner en tres partes

La clasificación Gardner evalúa los blastocistos en tres dimensiones independientes: expansión, masa celular interna y trofoblasto.

1. Expansión (número del 1 al 6)

  • 1: Blastocisto temprano, cavidad pequeña (menos del 50% del volumen)
  • 2: Blastocisto, cavidad menor al 50% del volumen total
  • 3: Blastocisto completo, cavidad llena
  • 4: Blastocisto expandido, zona pelúcida adelgazada
  • 5: Blastocisto eclosionando (parte del embrión saliendo)
  • 6: Blastocisto eclosionado (completamente fuera)

Mayor expansión generalmente implica mayor madurez y mejor pronóstico. Los grados 4, 5 y 6 son los más frecuentemente elegidos para transferencia.

2. Masa celular interna / ICM (primera letra)

La ICM es el grupo de células que se convertirá en el feto.

  • A: Muchas células compactas y bien cohesionadas
  • B: Varias células, compactación menos perfecta
  • C: Pocas células, mal cohesionadas

3. Trofoblasto (segunda letra)

El trofoblasto formará la placenta.

  • A: Muchas células formando una capa continua
  • B: Pocas células formando una capa discreta
  • C: Pocas células grandes y/o sueltas

¿Qué predice la clasificación Gardner?

Gardner y Schoolcraft describieron el sistema en 1999 con tasas de implantación de alrededor del 65% para blastocistos AA. Investigaciones posteriores refinaron esos datos. Un estudio de Ahlström y colaboradores en Human Reproduction (2011) identificó que el trofoblasto es el predictor individual más importante: trofoblasto A alcanzó una tasa de nacido vivo del 48%, trofoblasto B del 36% y trofoblasto C del 19%.

Aun así, no conviene ilusionarse ni desilusionarse prematuramente con estos números — ni sacar conclusiones después de un resultado negativo.

Lo que la clasificación Gardner no mide

La morfología predice probabilidad, no certeza. Un embrión 4AA puede fallar en implantarse; un 3BB puede convertirse en un bebé completamente sano. Además, la clasificación Gardner evalúa apariencia visual — no detecta alteraciones cromosómicas. Para eso existe el PGT-A.

Son dos sistemas distintos que responden dos preguntas distintas. Gardner: ¿el embrión se ve bien? PGT-A: ¿el embrión tiene los cromosomas correctos?

Sin embargo, la morfología no se vuelve irrelevante cuando se conoce el estado cromosómico. Un estudio de Irani y colaboradores en Fertility and Sterility (2017) mostró que entre embriones euploides, los de alta calidad morfológica tenían tasas de nacido vivo del 67%, comparado con 49% para los de baja calidad. Son capas complementarias de información, no sustitutos.

Otro factor que la clasificación no captura es el día de desarrollo. Un análisis de Cimadomo y colaboradores en Human Reproduction Update (2023) mostró que los blastocistos de día 5 tienen aproximadamente 10–15 puntos porcentuales más de tasa de nacido vivo que los de día 6 con morfología equivalente.

Una nota sobre la variabilidad entre centros

El sistema Gardner es estandarizado, pero su aplicación varía entre laboratorios. Un 4BB en un centro puede ser un 3BB en otro. Por eso, lo que importa más que el grado exacto es la tasa de blastocisto del laboratorio y sus tasas históricas de nacido vivo por calidad embrionaria.

La morfología es un mapa, no el territorio. Un 3BB con cromosomas normales tiene mejor pronóstico que un 4AA con alteraciones cromosómicas.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *