A veces, las transferencias repetidas de embriones de buena calidad no logran un embarazo. Cuando no se identifican problemas en los embriones, la mirada se vuelca hacia el endometrio — y ahí aparece el test ERA de receptividad endometrial.
¿Por qué considerar los tests de receptividad endometrial?
La progesterona abre la “ventana de implantación” por un tiempo breve. En algunos casos, esta ventana puede estar desplazada, lo que impediría que el embrión se implante en el momento adecuado. Los tests de receptividad endometrial — como el ERA — buscan identificar ese momento óptimo para personalizar la transferencia.
¿Qué hace difícil evaluar la evidencia del ERA?
La mayoría de los estudios disponibles presenta baja calidad metodológica. Además:
- Incluyen pacientes con características no generalizables
- Usan diferentes plataformas tecnológicas (el 85% utilizó ERA específicamente)
- Los resultados son difíciles de comparar entre sí
Todo esto genera evidencia limitada con conclusiones restringidas.
Lo que sabemos hoy sobre el ERA
Evidencia moderada indica que el ERA probablemente no sea útil en pacientes sin fallas reiteradas de implantación.
En cambio, evidencia de baja calidad sugiere que podría ayudar en pacientes que sí experimentan fallas reiteradas — aunque con importantes limitaciones que deben explicarse antes de indicarlo.
Un test con evidencia limitada puede ser una herramienta más de información — pero no una solución garantizada.
Recomendaciones clínicas
Para los médicos que consideran este test, las recomendaciones son:
- Informar a las pacientes sobre las limitaciones de la evidencia disponible
- Evitar indicarlo de forma generalizada por el alto riesgo de falsos positivos
- Ofrecerlo selectivamente en casos de fallas reiteradas, explicando con claridad sus limitaciones, posibles beneficios y desventajas
La investigación debe continuar enfocándose en identificar la población óptima de pacientes y desarrollar métodos superiores de evaluación de receptividad endometrial.

